Tortura de fresa
Ata a tu amante con estas bonitas esposas. Tortúrale dulcemente ahora que no puede moverse: caricias suaves por la espalda, susurros al oído, roces llenos de erotismo... Hazle un sensual masaje por todo el cuerpo con el aceite afrodisíaco de fresas y recorre toda su piel con tus labios y tu lengua. ¿Y si esta vez le pides tú que te ate? Deja que te llene de caricias con sabor a fresas para que después saboree cada centímetro de tu piel. Déjate torturar en esta ocasión.


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